Es-pi-der-mano

A las 10.00 horas y unos minutos de esta mañana me mordió una araña en el dedo índice de la mano derecha. No seré Spiderman, seguro, pero sí puede que me transmute en una suerte de Es-pi-der-mano. Lo digo por aquello del chiste fácil de que una spider me inyectó su veneno a través de sus quelíceros en la mano. Limpiaba un barreño grande de goma de color negro con un estropajo de acero cuando sentí un picotazo tan fino como profundo e intenso. Lo supe tan exagerado, que me extrañó que me lo produjera uno de los extremos del alambre con el que trataba de darle lustre al balde. La aclaración a esa extrañeza que alumbró dudas caminó en el fondo del barreño cuando retiré el estropajo del acero enrollado. El artrópodo movía sus patas con el desparpajo de quien amenaza a cada paso.

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Después del susto que produce la certeza de la situación de alerta por alarma, tuve la cautela de meter en un bote de cristal con tapa al animal, para su posterior identificación, por si se diera el caso de que se tratara de una de las tres clases de arácnidos de la Macaronesia consideradas como muy peligrosas y tuviera que acudir al servicio de Urgencias de un centro de salud. Mientras el bicho se escudaba con su inmovilidad tras el cristal, bajo tapa, yo escrutaba en internet, con urgencia, palpitaciones anulares y dolor, para saber qué clase de araña metió su veneno en la yema de uno de mis dedos.

Después de dos horas y no sé cuantas fotografías escrutadas de parientes del neoyorquino don Spiderman, de leer y releer recomendaciones de procedimientos de cura (algunos recomiendan aplicar amoniaco: ¡no voy a mearme el dedo!), de saber de síntomas nefastos como la asfixia o el coma, y otra tan curiosa -y para alguno quizá apetecible- como una perdurable y potente erección; y de ver imágenes de miembros gangrenados, opté por la aplicación tópica de una crema casera que tuvo el efecto deseado. No estoy fuera de peligro, lo sé, tendré que esperar aún unas horas, pero cuando me miro en el espejo, me digo con sorna: “Eres mi auténtico Espidermano”.

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