Secuencias

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Persigo las secuencias de una vida como quien husmea el rastro dejado por los perros que siguen tras la presa. La salitre de los mares de China, evocada por la voz de Toni Zenet , me hacen soñar contigo, con el arrollo de la perfecta vecina, con Estela, con un beso de esos, con mis pasos bajo un sombrero sevillano capaz de alargar la sombra del ciprés del camposanto.

la foto (41)Las señoritas me susurran secuencias de frecuencias, ecos de miradas perdidas, de pasos encaminados al susurrar de incógnitas, a los reiterativos tropiezos sobre el mismo lienzo, sobre el mantel, la mesa y el potaje que se quema (ahora vengo, voy a apagarlo).

… ( minutos después…) He vuelto, el potaje estaba apagados (gracias, Vecina). El museo me manda a Aviñón y no a Bruselas, que no ando blogexiliado (o sí). Y a la mirada vuelve el niño de ojos verdes que no se encuentra ni en las sombras de los dientes de rata de las pesadillas del caer perpetuo en medio del crecer de los estirones de los veranos.

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Hago de Luis Tosar para cámara de teléfono ajeno, el de la vecina que te mira, te retrata y te saca de las casillas hogareñas para hacerte actor de cine o por lo menos imagen de lo que son, hacedores de entuertos y estampas, secuencias, reflejos, cantos, llantos, malas madres. En los monólogos no sobran las sombras ni los matices, en los soliloquios solo las sombras y los matices reflejan las líneas argumentales de los textos que se desdoblan como cadenas de ADN que se transfieren y buscan fieles reproducciones, ecos de reconocimiento virtual de la propia existencia inconfesable.

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La secuencia se cuela y las instantáneas ajenas se hacen propias como vientos que se comparten en el cruce de caminos de las encrucijadas propias del aguador que sólo busca saciar la sed del camino sido, del camino compartido en la soledad del silencio de la convivencia compartida.

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Unos se lo pasan en casa, al cuidado de San, el perro,y entretenidos con las nuevas tecnologías. Otros optan por llevar el sofá al monte y bajo las sombrillas mirar al mar, tan cerca del horizonte que da vértigo, como con frecuencia las secuencias.

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