San Saturnino y san Andrés

Linda, perra salchicha atenta al pedazo de carne que puede tocarle.

Linda, perra salchicha atenta al pedazo de carne que puede tocarle.

Crónica de algunas directrices de la actividad de los días de san Saturnino y san Andrés del año en curso o de la víspera y el día de autos. La víspera de la celebración de san Andrés tiene poder de convocatoria en el norte de la isla de Tenerife porque es el día señalado para abrir las bodegas y paladear los vinos nuevos, a los que, por barrios, acompañan festejos, corrida de cacharros, arrastres en tablas, sardinas a la brasa, castañas tostadas, pescado salado, papas, batatas, aceite de oliva, vinagre macho (aconsejo el de La Victoria de Acentejo del que regala Berni) y pimientas verdes de la puta de la madre. Nos congregan en los altos de Santa Úrsula, en una casa de madera, con el reclamo del mejor vino del municipio, elaborado por el vecino de enfrente (ni lo olí). Aprovechamos esa víspera (santividad de Saturnino) para romper la carta del menú y hacer un caldo de pollo y un caldero inmenso de garbanzas con manitas y carne de cerdo, pasas, aceitunas, y chorizos y morcillas de Galicia (esto último, en honor a la anfitriona). En honor al anfitrión (asador al punto de piezas de porcino), organizamos para san Andrés (el día de autos) el desarrollo de un taller de artesanía de confección de cestería tradicional, gracias al cual se comenzó una pieza que le ayudará a aventar la paja y limpiar las semillas. De entre las separadas para simiente, dos batatas trajo la agricultora medio gomera y medio majorera, y no les digo el tamaño de los tubérculos para no exagerar, pero a pesar del número de comensales, sobró batata aunque sólo guisamos una. La juventud llegó de Icod, Tacoronte y La Orotava, el color de Hámilton lo trajo puesto desde la capital; desde donde trajeado vino uno en guagua; el agitador de daikiris llegó tarde y portaba fiesta de almuerzo ajeno, y acompasaba a mujer con muletas. Torbellino a la entrada y torbellino a la salida; en medio, un efímero pero efectivo servicio diplomático de ese embajador canario del habanero Floridita, cuna del brebaje. Apolo, el perro que va donde va su dueña, también estuvo en la casa de madera y supo poner a raya a la perra salchicha y la vieja labradora desdorada (por lo de golden) ya por los años. Ivone y familia (3), el hidropónico Adrián, lanzado con su empresa de lechugas y fresas al agua de la pecera, parejas de lujo junto a Jonay y otros. La víspera y el día de autos se prestan a saber de las personas.

TallerJunco1-Blogexilio

El artesano primerizo malea, a punzada viva de badana con aguja de tela de saco, la paja limpia de centeno y el junco seco.

La casa de madera descuelga lágrimas en su balconada.

La casa de madera descuelga lágrimas en su balconada.

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