Junquera

Cae la tarde en La Gomera mientras llega la noche a Masca.

Cae la tarde en La Gomera mientras llega la noche a Masca.

Artesanía de junco majado.

Artesanía de junco majado.

A Carlos Heredia, quien superó la artesanía cosiendo junco

Masca fue uno de los últimos enclaves de la isla de Tenerife en que se utilizó el junco majado para hacer balayos, esos recipientes como fruteros o paneras que reinaban en las cocinas de entonces, desconocedoras del plástico porvenir que traerían pronto los chinos. Abelardo, viejo y sabio lugareñero, supo que la tradición y sus buenas mañas morían con él, que nadie pretendía seguir allí el artesano oficio del junco y la aguja de coser sacos. Por ello, dio el testigo a un foráneo, residente estacional en el pueblo y sensible a las manualidades. Modelos tradicionales comenzaron a brotar de las manos receptivas de quien miraba a las del anciano amigo, modeladas por una vida en el campo y deformadas hasta la torsión por el junco y la aguja. Puntada va y puntada viene, el turismo adquirió algunas piezas que ponían al joven el plato de potaje en la mesa de una cocina que tierra y piedras tenía por baldosas. Esa pieza y dos habitaciones: el barco. Y a mear por la borda, que no tenía excusado. Singladuras como noches de tránsito y fonda siempre abierta, que las visitas fueron muchas, dispares y bien tratadas.

El junco se cogía en el barranco de Masca con luna menguante, cuando más fácil es arrancarlo. Hay que hacerlo uno a uno y con la fresca. Con una mano se busca la raíz y con la otra se acompaña el movimiento de extracción. La recolección selectiva beneficia a la junquera. El majado se efectuaba con una maza de madera y sobre una piedra lisa, preferentemente ubicada a la sombra. Se tomaba un haz de unos veinte o treinta juncos y se comenzaba a golpear por la parte de la raíz, que es blanca y no verde como el resto. El haz se giraba conforme le daban golpes y así hasta la punta, donde reinan las semillas. Una vez secado al sol, el junco machacado se abría en tiras con la aguja y estaba listo para engordar; que el que iba a la aguja  (el de coser) se humedecía antes para ganar flexibilidad y resistencia, restar rozamiento y evitar roturas. Un balayo puede nacer de una pequeña espiral que parte de varias tiras de engordar y una húmeda de coser a la que le dan varios puntos de costura y enroscan como círculo que crece sobe sí mismo. Para sumar fibra al junco de engordar sólo hay que colocar uno de sus extremos bajo un punto de costura. Para sustituir la tira de junco de coser, colocar su extremo bajo el de engordar y dar varios puntos. Para levantar la base del balayo, poner la de engordar encima de la vuelta anterior y coser y coser. ‘Nada del otro mundo’, dirán algunos, y otros responderán: ‘Algo de este mundo cuando era otro’.Imagen

Fulanegra, diseño de cartel. Mágica experiencia en el sur de isla, con catalufas y más.

Fulanegra, diseño de cartel. Mágica experiencia en el sur de isla, con catalufas y más.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s